¿Qué nos preocupa a los españoles en el arranque de 2026 cuando pensamos en la situación de nuestro país?

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Tandem Thinking

¿Qué nos preocupa a los españoles en el arranque de 2026 cuando pensamos en la situación de nuestro país?

Hoy os traemos un análisis comparativo de los principales problemas del país. Para ello, utilizamos los datos del barómetro del CIS de enero de 2025 y los del recientemente publicado barómetro de enero 2026. Hay tendencias claras, pero también datos que merecen sumergirse en ellos para lograr capturar lo que, de fondo, están señalando sobre la percepción de la ciudadanía. 

Enero de 2026 arranca con una foto bastante clara: la vivienda ya no compite en el ranking, lo domina para un 42’6%. Y, al mismo tiempo, se repite un patrón muy estable en la opinión pública española: la gente tiende a ver peor la situación económica de España que su propia situación personal, incluso cuando reconoce presiones muy concretas en el día a día.

El ranking es rotundo: vivienda (42’6%) y economía (21’2%) marcan el paso, y después aparece una preocupación persistente sobre la inmigración (15’9%) que comienza a ser estructural como problema de país, así como transversal a las ideologías políticas de los encuestados. Hemos aislado las preocupaciones sobre política porque, arrojan datos tan llamativos, que merecen un análisis pormenorizado.

La inquietud sobre la vivienda avanza a un ritmo aún más vertiginoso que los precios del mercado inmobiliario

Como decimos, la vivienda es identificada como el gran problema del país para el 42’6%, y lo hace con una ventaja muy marcada respecto al resto de asuntos.

La lectura aquí no es solo “la vivienda preocupa”: es que opera como lente. Cuando el acceso a vivienda se vuelve incierto, todo lo demás se reordena alrededor de esa inseguridad (coste de vida, planes de futuro, movilidad, emancipación, estabilidad, posibilidad de formar una familia…). Por eso, aunque otros temas sigan ahí, la sensación de “bloqueo vital” se vuelve el telón de fondo del mes.

A lo largo de todo este año hemos visto como esta preocupación no ha parado de incrementarse. Un dato para ganar perspectiva: en enero de 2025 la vivienda, aunque si situaba como primer problema en el CIS; era el principal problema para el 28’3 de españoles. Eso quiere decir que ha incrementado su relevancia en más de 14 puntos.

La economía preocupa y mucho, pero mantiene su tendencia de interpretarse de forma más optimista en clave personal que en clave “país”

La “crisis económica y los problemas de índole económica” son percibidos como el segundo problema nacional, alcanzando el 21’2%. En comparación con enero de 2025, prácticamente no hemos cambiado, pues la economía fue el principal problema para el 22’1%.

Cunado profundizamos en estos datos, observamos que un 64’4% califica su situación económica como “buena” (60’7%) o “muy buena”(3’7%). Cifras muy similares a las de enero de 2025 (65’4%).

Por tanto, esta preocupación por la economía, aunque constante y arraigada, pareciera que aún no tiene una traducción práctica en los bolsillos de los particulares. Otra hipótesis a valorar, nada desdeñable, sería que los españoles traduzcan esta preocupación generalizada por la economía en otros asuntos cuando abordan su dimensión particular, tales como vivienda, empleo, salud… pero, a falta de un robusto estudio cualitativo que la refute o verifique, solo podemos señalarla como posible explicación de este llamativo pesimismo general y optimismo en lo concreto cuando hablamos de economía.

La inmigración se contiene como preocupación, pero permanece en el foco como reto

Los datos sobre inmigración también deben ser leídos con calma. Si en enero de 2025 se situaba como un problema para el 21’1%, en enero de 2026 este problema desciende hasta el 15’9%.

Sin embargo, la inmigración era calificada como un problema personal, de los que afectan al día a día de los encuestados, en 2025 para el 9’4% y en enero de 2026 lo es para el 8’3%. Estos datos nos hablan de que, más allá de lo activada que esté la preocupación socialmente por la agenda mediática del momento, la conceptualización de la inmigración como problema ha establecido un suelo nada desdeñable durante este año. 

Además, sabemos que -lamentablemente- una parte de la sociedad vincula inmigración a delincuencia, y que vivimos en tiempos en los que proliferan discursos que alimentan ese nexo. Más allá del juicio que esto nos merezca, no podemos obviar las tensiones de convivencia que muchas personas refieren en determinados barrios y entornos. Sea como fuere, si la inseguridad ciudadana se situó en el 4’4% en 2025, para enero de 2026 ha alcanzado el 6,3%. No podemos apartar la mirada sobre el hecho de que estas categorías aparecen relacionadas y podrían estar haciendo referencia a un mismo conjunto de problemas para algunos encuestados.

Y hasta aquí nuestro análisis de cómo han evolucionado la percepción de los principales problemas de España durante este año y que apuntan a presidir las preocupaciones del ya estrenado 2026. Por supuesto, otras cuestiones como la calidad del empleo o la sanidad competirán por nuestra atención en un año que también vendrá marcado por la evolución del escenario geopolítico internacional.

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